Gran Premio de China

17 abril, 2016 Fórmula 1 2016

El Gran Premio de China supuso un paso mas en esta interesante cuestión que está planteando el Campeonato 2016. A falta de emoción deportiva, los nuevos ingredientes de neumáticos y motores están permitiendo que al menos tengamos carreras en las que la acción predomine.

Sigo sin ver muy claro si es verdaderamente positivo o no el tema de los tres juegos de neumáticos, porque aunque en general gusta, una carrera como la de ayer echó muy poca luz al debate. A pesar de todo lo que ocurrió en la primera vuelta, al final el orden establecido se mantuvo y así tuvimos a Rosberg con su Mercedes ganador y a Vettel con su Ferrari segundo.

Los Red Bull fueron los grandes animadores de la carrera y por varias razones, pero ninguna de ellas achacable a los neumáticos (bueno sí, el pinchazo de Ricciardo, pero eso es puntual). El chasis vuelve a ser uno de los mejores de la parrilla, el motor puede que no sea tan maravilloso como el de Mercedes pero ahí está en el tercer escalón del pódium y sus pilotos tienen el arrojo y el descaro necesario para hacer una gran carrera como la que hicieron en China.

Esto significa que la tercera mezcla de gomas solo sirve para animar la parte intermedia de la carrera e incluso en algunos aspecto a mi me pareció que tuvo una influencia negativa en el resultado final, ya que al tener mas gomas “first class” los equipos grandes pueden dar mas vueltas con su compuesto mas adecuado, perjudicando a lo equipos menos grandes. Y lo hacen por prestación pura, mérito suyo, pero que deja poco espacio para las sorpresas.

Y digo esto porque me da la sensación de que el año pasado o el anterior, los Force India habrían sacado mejor provecho de ir 4º y 5º en la primera vuelta o que incluso Alonso o Button habrían podido entrar en los puntos tras su excelente colocación en las primeras vueltas. Sin embargo tanto los Ferrari como los Red Bull (y en menor medida los Williams, siempre medio perdidos) pudieron sacarse de encima sus neumáticos menos competitivos y dar muchas más vueltas con los que más les convenían, lo que favoreció su remontada, totalmente legítima por supuesto y nada de ello es una crítica hacia los pilotos o los equipos, sino hacia este para mi exceso de neumáticos que aun no tengo claro que sea una buena opción o no.

Claro que por otro lado esto permite a los pilotos ir al máximo durante muchas mas vueltas, lo cual es un punto muy positivo, se acabó el correr al ahorro y así vimos remontadas espectaculares como la de Vettel, Hamilton y sobre todo la de Ricciardo. Quizás en una situación igual hubieran tenido que correr ahorrando y ayer disfrutamos de sus carreras al ataque y eso está bien. El piloto es el que cuenta o vuelve a contar mas que antes y eso solo se puede leer desde un punto positivo.

En cuanto a la carrera en sí, un resumen rápido nos permite alegrarnos de que en el pódium estuvieran tres de los cuatro motoristas y aunque el equipo de referencia sea el suyo, Renault tendrá que apoyar a Red Bull porque es quien le va a dar resultados. Y en la trifulca final tras el toque de la primera vuelta, supongo que alguien hará recapacitar a Vettel y demostrarle que Kvyat hizo lo que tenía que hacer, tirarse al hueco, que ese es su oficio y para eso le pagan. Es una pena que Vettel, autor de una excelente carrera, estropeara su imagen con esa discusión. Y por supuesto me gustó el descaro de Kvyat, “vete quejando que a la próxima haré lo mismo”.

Y en cuanto al debate fiabilidad-prestaciones que es otro de los puntos interesantes de la temporada (al menos aquí en este blog) repito lo que siempre he dicho. Las nuevas normas penalizan mucho la falta de fiabilidad y así tenemos resultados negativos tanto de Ferrari como de Mercedes, que tienen su influencia en el campeonato y la tendrán aun más de aquí a final de año. Pero para mi es mucho mejor ver monoplazas rápidos que se rompen que ver a los McLaren-Honda convertidos en chicanes móviles, ser uno de los monoplazas más lentos de la carrera y a los que van superando todos sus rivales. No romper, en una carrera tan movida como la de ayer, les permitió acabar 12 y 13º. No es un futuro prometedor, como tampoco lo fue ayer la derrota de Sainz a manos de Verstappen. El madrileño hizo una gran carrera, pero no suficiente para superar a su compañero y eso empezará a pesar si no consigue pronto equilibrar sus resultados con el holandés.

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