David Purley

11 abril, 2014 Cosas históricas

Todos sabemos que la guerra siempre es una cosa trágica y la mayor lacra de la historia de la Humanidad. Y la II guerra Mundial fue quizás a día de hoy lo peor de cuanto es capaz de hacer el ser humano contra si mismo.

1973 - David Purley

Claro que en una guerra siempre hay vencedores y vencidos y los primeros no siempre son los que se juegan la vida en el campo de batalla. También hay muchos que detrás de las trincheras (o más bien bastante lejos de ellas) hacen y ganan su propia guerra.

Este es el caso de Charles Purley, un mayorista de pescado que al estallar la guerra se asoció con Cliff Wallace, antiguo colaborador de los hermanos Edgar y Freelan Stanley que fabricaban coches de vapor. Ambos crearon una empresa que se dedicaba a fabricar munición para el ejército y por tanto estuvieron tremendamente activos durante la guerra.

Al terminar la contienda, Wallace quería seguir con los coches de vapor pero Purley se dio cuenta de que aquello no tenía mucho futuro contra los vehículos de gasolina y se dedicó a un negocio totalmente diferente: los electrodomésticos, fundando su propia empresa que se llamaba LEC.

1973 - David Purley - 2

El hijo de Charles, David, no pareció tener demasiado interés en los negocios de su padre cuando era joven, e incluso fue expulsado del colegio de Dartington Hall por mal comportamiento. Decidió vivir su vida, se fue a trabajar a Londres y antes de los 18 años había ganado algún dinero trabajando en una empresa de demoliciones. Pero su padre le convenció de que aquello no tenía demasiado porvenir así que David se alistó en el Ejercito donde completó sus estudios antes de trasladarse en 1967 al Primer Regimiento de Paracaidistas situado en Yemen.

Tres años después empezó a dedicarse al automovilismo, una especialidad que había conocido a través de su amigo de la infancia Derek Bell (gran piloto de Sports Prototipos que incluso llegó a la Fórmula 1) ya que ambos eran del pueblecito de Bognor Regis, cercano al circuito de Goodwood. En 1968, con su primo Derek Ridley compraron un Cobra, pero David se fracturó una pierna en un salto de paracaídas y tuvo que esperar unos meses para hacer su debut.

Tras algunas carreras David destruyó el coche en Brands Hatch, en Paddock Hill Bend, así que su padre le ayudó a comprar un Chevron B8 que le permitió debutar, aprender y hasta brillar en las carreras de Club británicas. Tras correr los 1000 km. de Brands Hatch decidió definitivamente dedicarse al automovilismo, dándose de baja en el ejército y comprando un Brabham BT28 de Fórmula 3. Después corrió con un Ensing y por fin en 1971 se compró un March de Fórmula 2.

Todo ello lo hacía tras crear su propio equipo, llamado como no, LEC, ya que no sólo el presupuesto salía de la fábrica de electrodomésticos, sino que incluso el taller estaba en una de las dependencias de la empresa paterna. El equipo estaba dirigido por Mike Earle, el antiguo manager de Bell. En estas circunstancias Purley llegó a un acuerdo con March (es decir, pagando) para correr algunas carreras de Fórmula 1. En Zandvoort, durante el Gran Premio de Holanda, sobrevino la tragedia cuando su amigo Roger Williamson volcó en la octava vuelta y su coche se incendió. Purley se paró inmediatamente (iba detrás de él) para auxiliarle pero ni los comisarios ni nadie hizo lo mismo. Según parece cuando David pidió ayuda al público algunos voluntarios quisieron entrar en la pista, pero fueron ahuyentados por la policía con perros de vigilancia.

1977 - Purley - FD

En unas imágenes que dieron la vuelta al mundo, Purley se convirtió en un héroe por sus esfuerzos desesperados para salvar a otro piloto y por la impotencia de su esfuerzo intentando colocar el coche en su posición para sacar a Roger. Sus esfuerzos fueron en vano y sin duda le marcaron, pero no le hicieron desistir de su objetivo, ser corredor profesional.

Durante los tres años siguientes corrió en campeonatos británicos antes de volver a intentar la aventura de la Fórmula 1 en 1977. Lo hizo con su propio coche, un LEC equipado con un motor Cosworth. Creado por Mike Pilbeam, el coche era el típico producto inglés, hecho a base de ensamblar piezas de distintos proveedores. Lamentablemente su historia fue breve ya que un violento accidente en la sesión de preclasificación en el Gran Premio de Gran Bretaña destruyó el coche y casi mata a David. Sufrió una desaceleración de 180G al pasar de 173 km/h. a 0 en 66 centímetros. Se rompió las dos piernas por varios sitios, las dos pelvis, casi todas las costillas, tuvo seis paradas cardíacas y estuvo varios meses en el hospital de donde salió con una pierna más corta que la otra.

Decidido a seguir desafiando al destino, se compró un avión para dedicarse al vuelo acrobático. En 1985, en una exhibición en Bognor Regis, delante de todos sus amigos (incluido Derek Bell) su avión capotó y se mató.

38 Comentarios

  • Perdonad el lapsus de ayer. Quería seguir con la historia de Martini, pero debido a las carreras históricas de MovistarTV y la cercanía del inicio del DTM he estado más atareado de lo normal y no he podido hacerlo. Así que para actualizar el blog decidí coger un texto intemporal y no me di cuenta de que ese ya lo había publicado.
    Así que he recurrido a otro intemporal, ¡supongo que de Purley no habíamos hablado!
    Gracias a todos.

  • Jacobo dice:

    Saludos a todos, soy seguidor habitual de este blog, que considero el mejor acerca de F1 tanto por los geniales artículos del señor Castellá (al que sigo desde las retransmisiones de supeseñal en canal satélite) como por el gran nivel de los comentarios de todos los participantes.
    Me he animado por fin a comentar el día que aparece la figura de David Purley, es un placer conocer algo más de la carrera deportiva del triste protagonista de una de las escenas más desgarradoras de la F1. aún hoy no está muy claro por qué nadie ayudaba a Purley en su lucha por salvar la vida de su amigo Roger Williamson, ni por qué ninguno de los comisarios tenía un extintor, o un traje ignífugo ni por qué ninguno de los pilotos que pasaban junto a la escena se detuvo a ayudar. El propio Niki Lauda dijo que al ver el coche ardiendo y Purley en el exterior, había pensado que el coche accidentado era el de Purley y no el de Williamson, por lo que no pensó que hubiera alguien en aquel amasijo de hierros. No cabe duda de que la imagen de Purley impotente alejándose de la dantesca escena define perfectamente la formula 1 de los 70´s. Una categoría que crecía exponencialmente con coches cada vez más rápidos y trabajados aerodinámicamente, unos pilotos que aún se veían a sí mismos como gladiadores sin miedo a la muerte, y unas autoridades a las que esta evolución había cogido desprevenidas y debían actualizar las condiciones de seguridad de los circuitos y los protocolos de seguridad en caso de accidente. Esta evolución fue muy lenta y a Willamson aún le siguieron Cevert, Koinigg, Pryce o Peterson, todas muertes evitables con unos mejores protocolos de seguridad.
    David Purley forma parte de esa estirpe de héroes que han ayudado a recorrer el durísimo camino que la F1 ha recorrido en materia de seguridad. Sirvan estas líneas como homenaje a todos ellos.

    • Hola Jacobo, gracias por estar aquí y por tus elogios.
      En cuanto a lo que escribes, poco que añadir o nada, me parece una reflexión muy interesante. Quizás algún día me explaye un poco más con el accidente de Williamson, pero hoy el artículo iba sobre David.
      Muchos pilotos corroboraron lo dicho por Lauda, ellos creyeron que el coche era el de Purley. En aquellos años había, en la parte baja de la parrilla, muchos coches que cambiaban carrera a carrera, era lógico que muchos no distinguieran a uno de otro.

  • Andres dice:

    Muy interesante el artículo! Estoy seguro de haber visto una foto del LEC de Purley luego de su accidente en 1977, e incluso que está en algún museo. Realmente al verlo uno piensa como salió vivo de ahí, dado que tenía prácticamente los pedales bajo el volante.
    Saludos

    • Victor dice:

      El auto está en el Museo de Donington, no creo que sea el accidentado eso sí.

      • No se si el que está en Donington es el original, pero he visto las fotos y como dice Andrés, parece imposible que saliera vivo de allí.

      • Raimon Duran dice:

        El auto del «rincón» Roger Williamson del Museo de Donnington es el Fórmula 2 que utilizó justo antes de su debut en F-1. Era (es) propiedad de su mentor Tom Wheatcroft, un acaudalado constructor (*) y dueño del circuito de Donnington, del museo y de la mayoria de los coches allí expuestos. Fue él quién le incitó a saltar a F-1 y para ello le compró un March nuevo (por cierto basado en el mismo chasis de F-2) y le montó el equipo. La muerte le afectó tanto que jamás volvió a ayudar a ningún piloto y centró su entusiasmo por las carreras en la explotación del circuito.
        (*) Tom Wheatcroft murió hace unos pocos años y su hijo mantiene el legado.

      • Raimon Duran dice:

        A ver, había leído mal el comentario. El auto de Purley (un F-1 reducido al tamaño de una bala d epaja!) SI que es el que está en el Museo de Donnington. El que no está es el quemado del accidente de Williamson. por razones obvias. Pido excusas por el malentendido mío.

      • Victor dice:

        Gracias por la aclaración Raimón, de hecho el que yo había visto era uno que está indemne, que me imagino es el F2 que tú comentas, ahora al buscar por la red me dí cuenta que al lado de éste está el auto accidentado, de ahí mi error.
        Gracias de nuevo!!!

  • Victor dice:

    Las cosas de la vida, en una página web de Chile hace un año atrás se habló de este tema :
    http://www.guioteca.com/formula-1/el-refrigerador-mas-rapido-del-mundo-una-gran-historia-en-la-formula-1/
    De Purley yo sólo sabía lo que se había escrito en un reportaje de 1982 en una edición de la revista Grand Prix Internacional, en la cual se hablaba de su accidente y de la locura que signifió que hubiera sobrevivido a esa desaceleración, se suponía que eso era imposible, ahora vine a saber que igual murío poco después, lástima.
    A los que no han visto el video del accidente de Williamson en YouTube, les digo que es muy fuerte pero que muestra claramente lo antediluviano de las medidas de seguridad de la época…

    • El accidente y las imágenes de Williamson y Purley son dramáticas y muy conocidas. Por eso he preferido centrarme en David y no en el accidente.De todas formas a ver si alguien que yo me se y que estaba allí y vio el accidente en persona nos hace algún comentario.

  • Angel dice:

    Como siempre interesante articulo maese, pero eso de hacer la pole es jugar con ventaja.
    jajajajaja.

  • Andres dice:

    Saludos…no sabia el nombre de la persona que trato de auxiliar a Williamson, asi que es grato saber algo mas de el. En cuestiones de seguridad nunca demasiado es suficiente, basta ver los accidentes de Massa en Hungria, Kubika en Montreal o de Esteban el domingo pasado, en el cual no paso a mayores. Cosa curiosa es que tanto en este, como en el accidente de Lauda, las personas que los ayudaron fueran ex soldados en Vietman, acostumbrados a todo tipo de situaciones drasticas.
    Tambien cambiaron las viejas pistas aunque las extrañemos, y las que quedaron debieron adaptarse a los nuevos tiempos; los autos y la indumentaria se volvieron mas seguros; se establecio servicio medico inmediato con medicos en carrera y medidas que a veces parecen exageradas (como en Austin, donde no se corrio porque no habia helicoptero medico) y las personas que estaba cerca de la pista se capacitaron para mejorar la atencion (aunque en ciertos paises sin mucha cultura automovilistica se nota que les falta) todo eso para que al menos tengan los pilotos la confianza en sus actividades.

  • Herbert dice:

    Aunque suene a tópico sobre tópico, eran otros tiempos, y otro tipo de pilotos. Había divos, por supuesto, como ahora, pero había, por lo que me demuestran las imágenes de la hemeroteca (yo en aquel entonces ni estaba en el pensamiento de los Papás Herbert…), un sentimiento de compañerismo que llevaba a los pilotos a ayudarse en esos casos (también la incompetencia o impotencia de muchos comisarios mal preparados y con escasas instrucciones, si no recuérdese el horrible accidente de Tom Pryce, semidecapitado por un extintor que portaba el comisario al que atropelló… cuando cruzaba a pie la pista!). No hay sino que ver un par de videos de distintas épocas para ver a otros pilotos ayudando en esas situaciones. Pero ese tiempo pasó, los pilotos ahora son… bueno, otra cosa. Si mal no recuerdo, el último caso de ese tipo fue en Spa ’92, cuando Senna (sí, el mismo Senna que también podía ser un cabrXXXn con sus rivales, pero que siempre se preocupó por la seguridad de todos) se bajó de su coche para apagar el motor de un inconsciente Erik Comas, salvándolo del incendio y manteniendo su cabeza en posición estable hasta que llegaron los médicos. Eran otros tiempos, claro, pero sinceramente no me imagino a ninguno de los pilotos punteros de hoy (y Senna era «algo más» que puntero, defendiendo su título en aquel 1992 con el último y decepcionante McLaren-Honda) abandondando su coche para ya no salvar, sino ayudar a un piloto de mitad baja de la tabla.
    Bueno, tras el momento abuelo cebolleta, me despido, rogando para que en la próxima carrera no acabe viendo las aventuras animadas de cierta cerdita rosa y sí un espectáculo como el de la última, aunque difícil está…
    Un abrazo!

    • Andres dice:

      Herbert tienes razon, ahora es mas extraño que se den estos casos. Hay mas seguridad para todos y la gente esta mas preparada. Ahora bien, tambien sabian que si era muy grave el accidente nada se podia hacer, y preferian pasar para no estorbar las maniobras. Ellos estaban mas acostumbrados que en la actualidad y como Maese Carlos comento antes, hasta buscaban el asiento que quedaba «vacante»

      • Si es cierto, hoy incluso les dan instrucciones de que no se detengan porque pueden crear más peligro que si siguen. El personal está muy preparado o al menos eso hemos de creer.

      • Raimon Duran dice:

        De hecho Stewart comentó que en esa época se veian el fin de semana en los circuitos y los martes7miércoles en los fuenrales. Así de bestia. Y es que en el periodo ese se perdieron muchas vidas. En 1968, tras Jim Clark (7 Abril 1968) se mataron 3 más en meses sucesivos …

    • Raimon Duran dice:

      Otro que también se la jugó para ayudar a un piloto fue Mike Hailwood que socorrió a (creo) Clay Regazzoni en un accidente muy grave. Y los que socorrieron a Lauda, por supuesto.

  • kowalsky dice:

    Hay un libro muy interesante, escrito por un aficionado holandes que se titula f1 fanatic.
    Cuenta la historia de un niño muy aficionado a las carreras, pero que nunca había tenido la oportunidad de ir a un circuito, y ver los coches en vivo. En 1973, tuvo la oportunidad de ir a zandvorth, y ver el famoso circuito de las dunas.
    Cuenta como sufrió allí mismo, la perdida de la inocencia. Vio como williamson se quemo vivo, delante de el publico, y delante de las cámaras. Sin duda una situación insostenible. Algo había que hacer. La propia supervivencia del deporte estaba en juego.

    • Andres dice:

      Lastima por el niño…aunque casi me pasa lo mismo cuando lo de Senna, claro que no estaba en el autodromo, pero el shock fue casi igual, aunque no era tan niño en ese año….

      • Herbert dice:

        Pues yo tenía catorce añillos, y todavía recuerdo la sensación de incredulidad e impotencia, Senna era mi idolo, al que seguía desde pequeño, y verlo pasar al «enemigo» (para mi, McLarenista desde pequeño, Williams) y matarse en la misma temporada fue un shock. Aquella temporada 1994 fue irrepetible, tuvo de lo bueno, lo mejor, y de lo malo, pues eso. Ya queda poco para el 20 aniversario de aquellos sucesos, y hay alguien, y cito literalmente que ha escrito por aquí «a ver si el año que viene, con el 20 aniversario, me animo a esscribir sobre Senna»… y ahí lo dejo! 😀
        un abrazo

      • kowalsky dice:

        A mi me paso en 1982, con la muerte de gilles villeneuve. Tenia 13 años y yo no me imaginaba que los pilotos podían morir en la pista. Cuando se anuncio que el canadiense había fallecido, pensé. Joder pues este deporte es mas serio de lo que me imaginaba. Estos tíos se la juegan de verdad. Ese año fue de los mas trágicos que se recuerdan. Pero tras el shock inicial, las demás muertes ya no me afectaron de la misma manera. Imagino que como los pilotos hacían en esos momentos. Había aprendido a sobrellevarlo cada vez con mas naturalidad.

    • Pues yo conozco a uno que con 17 años estaba en Zandvoort y vio el accidente ante sus ojos. A ver si hay suerte y lee esto, porque a veces ha pasado por aquí.

      • Raimon Duran dice:

        Ese soy yo … y además hace unos pocos día me contaron de primera mano otra historia sobre David Purley que me impresionó y demuestra el carácter de David Purley. El accidente de Williamson fue en Julio de 1973 (que tal como dice Carlos, tuve la mala fortuna de presenciar en directo). Pues bien, dos años más tarde, en 1975, David Purley estaba participando en una carrera de F-5000 en Mallory Park, cuando durante los entrenamientos del sábado otro piloto se dió un leñazo muy importante de frente, quedando aprisionado por las piernas,. ¿Sabéis quién fue el 1º en llegar, saltar de su coche, ir al coche del accidentado y con sus manos arrancar pedazos del coche para liberar al piloto para que ese pudiera ser sacado rapidamente en caso de que el coche se incendiara? Pues el mísmisimo David Purley, que consiguió así liberar al piloto y cuando los comisarios y la ambulancia llegaron (al cabo de unos pocos MINUTOS, cómo era habitual en esa época), pudieron sacar al piloto que tenía ambas piernas y el esternón rotos y la cara destrozada. Eso me lo contó el piloto en cuestión (corroborado por su mujer, que también llegó al lugar del accidente) hace 10 días, cenando en un hotel cercano a Montmeló. El piloto era Gordon Spice, el que años más tarde fue constructor de los exitosos C-1 y C-2 y compañero/mentor de nuestro Fermin Vélez.

      • kowalsky desde panama dice:

        para romper un poco con lo tragico de los acontecimientos. esperemos que nunca le den al bueno de purley el safety car. porque cuando viera un accidente, en vez de guiar al peloton, se para a intentar ayudar al accidentado..

        • Raimon Duran dice:

          Kowalsky, evidentemente no te has leido el artículo de Carlos hasta el final : «…Decidido a seguir desafiando al destino, se compró un avión para dedicarse al vuelo acrobático. En 1985, en una exhibición en Bognor Regis, delante de todos sus amigos (incluido Derek Bell) su avión capotó y se mató.»

  • cies dice:

    Continuando con el tema de la seguridad …
    ¿Derek Bell tiene algo que ver con BELL la empresa fabricante de cascos?

  • Tenista dice:

    Una historia tragica y peculiar, de aquellos años en los que todos eran carne de cañon. Me imagino que nadie quiere morir, pero cada uno tendria su «especial forma» y para alguien que le encanta el riesgo, un avion acrobatico es un paso mas, hacia el «mas alla».

    Personalmente, me ha encantado.

    • kowalsky desde panama dice:

      yo una vez escuche a un piloto de aquella epoca hacer un comentario de los que pocas veces se escuchan. el dijo que la mayoria de los que murieron en la pista fue porque arriesgaban demasiado para la epoca en que corrieron. y seguro que algo de verdad hay en ello. porque hubo algunos que rara vez tenian accidentes. fittipaldi era uno de ellos.

      • Raimon Duran dice:

        No digo que eso no sea así en ciertos casos, pero muchos ganadores sobrevivieron y si ganaban es porque arriesgaban: el mencionado Fittipaldi, Stewart, Hulme, Brabham, Ickx, Regazzoni, Lauda, Andretti, Surtees, Hill y muchos más. Otros fueron víctimas de la fatalidad fuera de las pistas (Brise, Hill, Hailwood, …) o de lances de carrera: Rodriguez, Paletti, Peterson, … cuando no a unos servicios de seguridad/asistencia defectuosos (Pryce y los mencionados Paletti y Peterson, por ejemplo). Y otros, sus accidentes apuntan a roturas mecánicas: Clark, Rindt, McLaren, … Yo vi carreras en aquellos años y pienso que los pilotos arriesgan mucho más ahora pues con la enorme seguridad de los coches y medios actuales, han banalizado el peligro y pecan de exceso de confianza. Y eso se fragua desde sus inicios en la competición. Las mega-tortas que ahora se ven en categorias inferiores, entonces no existian: un accidente podía suponer no correr la siguiente carrera al cabdo de 2 semanas. Ahora destrozan en coche el sábado y media docena de mecánicos y el talonarió de papá, se encargan de que el domingo el coche esté listo para otra torta.

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